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“La inteligencia artificial sólo es conectar las humanas”

Tengo suficientes años como para saber que los que vienen también traerán cosas buenas y malas. Nací en una granja en Nuevo México: una parte de mí sigue allí. Tengo una mujer y dos hijos que me centran. ¿Religión? ¿ Política? Sigo pensándolas. Participo en el Simposio de Ética del Iese

Thomas Malone fundador y director del Collective Intelligence Design Lab del MIT

Amor, dinero y gloria

Al ponerse a diseñar su primera supermente, los ingenieros del equipo de Malone en el MIT tuvieron que contestar a la primera pregunta: ¿cómo conseguir que la gente se una a nuestra nueva red? ¿Qué es lo que motiva a los humanos a colaborar con otros? Hubo consultas interdepartamentales y sesudas lecturas antropológicas, éticas, filosóficas hasta llegar a concretar los tres motores de toda conexión humana: amor, dinero y gloria. Malone sostiene que las redes han evolucionado mucho del primer grupo de cazadores al gigantesco Facebook, pero las tres motivaciones que hacen que nos agrupemos siguen siendo esas tres. Y no obtenemos más de ellas en las redes digitales hoy que en las de la prehistoria.

Qué es una supermente?

Una red de personas y máquinas conectadas que parecen actuar de forma inteligente.

¿En qué se diferencia de la inteligencia colectiva?

Durante años he contribuido desde el MIT a popularizar el concepto de inteligencia colectiva, pero supermente dice lo mismo en una sola palabra que también incluye a las máquinas.

¿Puede citar ejemplos de supermentes?

Desde la primera tribu que pintó en una cueva hasta las plataformas digitales actuales.

¿Hay supermentes muy tontas?

Y también muy malas, como el partido nazi. Todo cuanto hemos logrado los humanos no es fruto de una mente, sino de una red.

¿El mercado es una supermente?

Del tipo que sólo integra a quienes aceptan sus reglas y no sirve a quienes las incumplen, pero lo esencial es que las reglas son las mismas ­para todos.

Los mercados son formidables agregadores de información al asignar precio a ­todo.

En mi libro Supermentes, distingo cuatro tipos según el nivel de cooperación que exigen a sus integrantes y un quinto tipo que apenas requieren cooperación y que llamamos ecosistemas, que se rigen por la ley del más fuerte.

¿Y una democracia?

Clasificamos las supermentes, además, por cuánto les cuesta tomar decisiones. Y la democracia es cara y lenta.

Más que una dictadura, desde luego.

Pero también clasificamos las supermentes por cuánto beneficio obtiene el grupo de las decisiones que toman y por la equidad con que distribuyen sus efectos entre sus integrantes.

En eso puntúa mejor la democracia.

Otra formidable supermente digital es Wikipedia. Crea y distribuye valor sin dinero.

Beneficia a todos, pero sólo unos pocos aportan conocimiento a la red.

Por eso le pedí a su fundador y amigo James Wales el prólogo de mi libro. Los humanos lo logramos todo cuando cooperamos.

¿Otras supermentes filantrópicas?

El neurocientífico Steven Pinker repite que cuando ve las noticias se siente pesimista, pero cuando mira las estadísticas es muy optimista. El hambre, las guerras y la violencia retroceden en el planeta. Eso es que las supermentes buenas están ganando la batalla.

¿Y los ordenadores nos harán mejores?

Tenemos que dejar de pensar en los humanos contra las máquinas y empezar a pensar en humanos con los robots. Lo único que hacen las máquinas, al cabo, es potenciar nuestra conectividad humana: aceleran supermentes.

¿Cómo?

Un robot se define por lo que no puede hacer. Mire, yo trabajé con el que ganaba a ajedrez a campeones del mundo, pero no sabía hacer nada más. Los robots hacen muy bien una cosa, pero sólo una. Los que conducen coches no saben conducir bicicletas.

¿Aprenderán?

Deje de pensar en los robots y los ordenadores como autónomos. La inteligencia artificial tan sólo es conectar las humanas.

¿Estar cada vez más hiperconectados significa ser cada vez más inteligentes?

Significa que nos integraremos en supermentes cada vez más poderosas con mayor facilidad y a menor coste.

¿Humanos y máquinas nunca se pelean?

Le vuelvo a repetir que los cerebros que se hiperconectarán son los nuestros: las máquinas sólo nos ayudan a lograrlo. Ellas no hacen nada por sí solas.

¿Y las máquinas por sí solas no pueden montarse su supermente y superarnos?

Cuando nos preguntan a los expertos cuánto tardarán las máquinas en alcanzar la potencia intelectual de los humanos, solemos contestar que 20 años.

Pues no parece tanto.

Pero es que hace 20 años que hace 20 años que decimos eso. La primera vez que alguien lo dijo fue en 1950 y ya ha fallado tres veces.

Pero ahora mismo la hiperconectividad digital está reduciendo nuestros salarios.

No creo que la revolución digital sea diferente de la industrial o de todas las revoluciones tecnológicas anteriores. Al principio, es disruptiva, pero luego va creando otros empleos que ahora ni nos imaginamos.

También parecía que la agricultura era progreso y fue un desastre irrenunciable.

Es cierto, lo fue: los cazadores recolectores estaban más sanos y vivían más que los agricultores, pero en cuanto alguien plantó trigo, nadie pudo seguir viviendo como antes.

Está pasando lo mismo con las redes.

Y debo confesarle que yo no estoy seguro de que estar hiperconectado me haga ni mejor persona ni más feliz ni más rico. Pero estoy seguro de que no hay marcha atrás.

De momento, los que son hiperricos e hiperfamosos son los amos de esas redes.

Votemos para que los mercados y los gobiernos, que también son supermentes cada vez más listas, los pongan en su sitio con impuestos y regulación. También los votantes podemos hiperconectarnos y decidir lo mejor.

¿Cuál es su supermente favorita?

La supermente Climatecollab que hemos creado en el MIT contra el cambio climático. Ya nos hiperconecta a más de 100.000 humanos y actuamos en todo el planeta.

Qué es una supermente? Una red de personas y máquinas conectadas que parecen actuar de forma inteligente. ¿En qué se diferencia de la inteligencia colectiva? Durante

Facebook esconde a los antivacunas

Polémica en las redes

La red social posiciona informaciones favorables o noticiables por delante de los bulos que dicen que las inoculaciones son tóxicas y causan autismo

Un bebé recibe una vacuna.

Maureen P Sullivan / Getty

Las presiones de la Asociación Médica Americana y la Academia Americana de Pediatría, entre otros, parece que han convencido a Facebook para poner coto a los movimientos antivacunas. Si se busca “vaccines” en la plataforma social, ahora los comentarios antivacunas o las cuentas de los apuntados a este movimiento no salen entre las primeras propuestas de información.

Y en cambio, la segunda propuesta este lunes es un testimonio de “Estaba en contra de las vacunas. Por qué he cambiado de opinión”; en la búsqueda sale ya automáticamente “las vacunas no causan autismo” en lugar de lo contrario, que era lo habitual, y otras primeras posiciones son para entidades que promueven las vacunas en el mundo como GAVI o para particulares que defienden la vacunación. Igualmente aparecen noticias sobre los brotes infecciosos o sobre vacunas en general o hasta de crítica a los antivacunas.

Imagen de búsqueda en Facebook,este lunes y en inglés, en que se ve el mejor posicionamiento de la información provacunación

Sin embargo, una búsqueda en Facebook hecha también este lunes pero en castellano (“vacunas”) demostraba que no se había realizado esa depuración todavía, pues aparecían entre los primeros, post como “Autismo causado por vacunas”, “Libres de vacunas:infórmarte”, “No a los tóxicos en las vacunas: España”.

Imagen de Facebook en una búsqueda, este lunes y en español, en que se ven bien posicionados los grupos antivacunas

El posicionamiento ahora provacunación de la primera red social (en inglés) no es igual de patente (al menos hasta este lunes) en Instagram (propiedad también del grupo de Mark Zuckerberg) ni en YouTube (Google), Twitter ni Amazon, donde salen en los primeros puestos de una búsqueda informaciones tanto pro vacunación como en contra. En Amazon han ido ganando visibilidad los grupos antivacunas con documentales y libros diversos.Pinterest también anunció una limitación temporal de cuentas antivacunas.

Este marzo, la Asociación Médica Americana y la Academia Americana de Pediatría pidieron por carta a los CEO de las grandes empresas tecnológicas que pusieran coto a los antivacunas, cuya información se beneficia de los algoritmos de búsqueda en que lo más polémico, escandaloso, que llama la atención o simplemente es falso se viraliza más rápido que la información veraz, porque se presenta como primeras opciones de búsqueda y con ello, llega a más gente y más rápido.

Carta a los CEO

La asociación médica de EEUU pidió a las empresas tecnológicas que no dieran cancha a los antivacunas

En febrero, un diputado demócrata (Adam Schiff) ya envió una carta abierta a Facebook y Google criticando que recomendaran la información de los grupos antivacunas y pidiéndoles responsabilidad. Después, creció la presión desde instancias médicas.

Trascendió entonces que Facebook había sido receptivo y, aunque había señalado a los demandantes que no iba a eliminar cuentas ni posts de los movimientos antivacunas, sí se había comprometido a purgar de los primeros puestos de búsqueda esta información de quienes se oponen a la vacunación, para que no usaran la plataforma con tanta facilidad para extender sus ideas.

Queja

Aunque no esté en las primeras posiciones en la búsqueda, la información alarmista sigue en la red

La demora en aplicar esta medida había generado críticas hasta la semana pasada. Pero, en los últimos días algo ha cambiado en este ámbito. Aún así, sigue habiendo voces críticas: se reprocha a la red social que no elimine la información antivacunas, que sigue accesible si se busca en concreto. Del otro lado, algunos criticaban que las tecnológicas se hayan convertido en “nuevos censuradores”.

En Facebook han proliferado en los últimos tiempos los grupos antivacunas. Stop Mandatory Vaccination o National Vaccine Information Center, por ejemplo, tienen más de 200.000 seguidores y actúan como grupos cerrados.

Se desconoce la duración del efecto que tendrá la acotación de Facebook y si se sorteará o no. En los últimos tiempos, también se ha advertido que los antivacunas, igual que otros grupos que cuestionan el consenso científico pueden encontrar un terreno abonado a su difusión en las plataformas de mensajería como Whatsapp, donde pueden dirigirse a grupos pequeños y sin filtro alguno que contraste sus ideas, campo en el que la propaganda electoral ya ha hecho su debut.

Amenaza

La OMS considera el rechazo a vacunar a los hijos una amenaza global, al aumentar por ello las infecciones

El movimiento antivacunas preocupa en EE.UU., Canadá o Europa, donde se ha multiplicado en los últimos años. Inquieta porque no se trata sólo de información “disidente”, sino que arrastra a muchos padres y madres, sobre todo primerizos. Así, coincidiendo con este rechazo, en los últimos cinco años han aumentado los brotes epidémicos de enfermedades como el sarampión, que estaban casi erradicadas en estos países, y ahora han vuelto a multiplicarse (incluso con casos mortales).

Esto ha hecho que este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya incluido el rechazo a las vacunas entre las 10 amenazas para la salud global y que países como Francia o Italia hayan planteado que no se permita la inscripción en la escuela de niños no vacunados.

Tras los movimientos antivacunas hay diversas posturas, desde el simple miedo a los efectos adversos, hasta el rechazo a la industria farmacéutica o una filosofía naturalista de quienes las ven como un producto químico que no quieren administrar a sus hijos.

El gran bulo antivacunas creció en 1998, a raíz de un estudio de un médico británico, Andrew Wakefiled, que relacionó la inoculación triple vírica, que se administra a los niños, con el autismo, estudio que después se demostró falseado y que investigaciones más amplias desmintieron pero que se sigue agitando como un fantasma.

Las presiones de la Asociación Médica Americana y la Academia Americana de Pediatría, entre otros, parece que han convencido a Facebook para poner coto a los